lunes, 12 de marzo de 2012

¡Largo, este trono no será para tu trasero!

Toda la urdimbre tejida empezó a vislumbrarse... Todas las piezas estaban colocadas sobre el tablero y ambos contendientes se habían sentado a jugar la partida. Todo empezaba. Todo por lo que yo me hice soldado tambien se puso en la misma partida. Yo no era uno de los que la jugaban, sólo era una de las piezas. Y puede que fuere un peón, pero incluso un peón puede comerse a un rey... Allá vamos.

Toda mi tropa fuimos llamada al cuartel, el mismo Madon Ufforil nos entregó las órdenes, el capitán Elfwine salió disgustado del despacho en ese mismo momento. No se que estaba pasando, pero no era momento para preguntar... Leí las órdenes y fruncí el ceño... "¿El hijo del regente?" Pregunté. Madon asintió y volvió a su despacho. Le enseñé la orden a Zhelion, a él parece que no le causó tanta impresión como a mi pero... Es norteño.

Empezó la partida. Fuimos a casa de Cedric, relevamos a todos los guardias que le custiodiaban y le enseñamos la orden. Se burló de nosotros, pero no cedimos. Las órdenes eran claras, detener al hijo del regente, Cedric Villancourt. Parece que estaba haciendo tratos de forma fraudulenta o preparando algo.. Según los rumores, pretendía suceder a su padre cuando éste dejara la regencia.

Ese era el motivo de su detención.

En cuanto se le detuvo, el ejército se movilizó dentro de Angor, todo estalló, aunque en silencio. Habían peleas en distintos barrios, trapicheos bajo mano y otras cosas que... Bueno, se habrían hecho sin que nos diéramos cuenta. Se nos dio la orden de formar delante del palacio y se cumplió. Se agolparon los curiosos y los camorristas. Parecía que iba a estallar algo. Pero no fue así, Madon, Ceolred y Hashur pidieron al regente que formara al consejo de regencia para elegir al nuevo regente. Este, indignado por la detención de su hijo se negó en rotundo. Llamó traidores a todos los miembros del ejército, y en su rabia, le quitó todos los poderes al comandante Madon Ufforil y se los proclamó a si mismo. Está claro que son solo palabras, pues la mayor parte del ejército es leal a Madon, por mucho que el regente, diga que ya no es comandante, para muchos de nosotros sigue siendo nuestro comandante. Sin embargo si hay soldados que son fieles al regente. Eso es a lo que no me quería enfrentar.



Tras unas horas de encolerizada charla, Madon le dio un ultimátum, volvería en 24 horas, y cuando lo hiciera, abriría las puertas del palacio y se celebraría el consejo de regencia. La multitud se marchó, Freya se refugió en su palacio... El ejército seguía movilizado por las calles para asegurar que no estallara ninguna revuelta popular.

Pasó el día, la multitud ya se agolpaba en la plaza, todos los integrantes del consejo se reunieron. Se detuvo al capitán Elfwine Syger. Parecía que la partida terminaría esta noche. Formé filas con mis compañeros frente al palacio. Delante, custodiando las puertas los leales al regente. Todos éramos soldados, todos éramos soldados leales, todos habíamos elegido ser leales a un juramento o ser leales a nuestro comandante. No éramos diferentes. Lo peor de todo, es que TODOS éramos hermanos. No quiero empuñar el arma contra un compañero ni contra un hermano. ¡No quiero! Por favor, haced lo más sensato. Pero parecía que todo iba a estallar. De nuevo, Freya se negó a abrir las puertas del palacio... Madon dijo que el consejo se celebraría, si no era en el palacio, sería en otro lugar ¡Pero que se celebraría! Y así fue.. Todos los integrantes se refugiaron en el templo durante unas horas. Yo estaba muy tenso, cruzando la mirada con el sargento que custodiaba la puerta. No hacían falta palabras, las miradas estaba cargadas de intenciones. Ambos sabíamos que seguiríamos las órdenes, y eso es lo que nos asustaba, pues nuestras órdenes eran opuestas.

Las puertas del templo se abrieron... Y se divulgó la noticia. Dado que no podían elegir un nuevo regente... Elegirían a alguien que ocupara su lugar hasta que hubiera un nuevo regente. Se le dio el nombre de Gobernador, y el puesto fue ocupado por nuestro comandante Madon Ufforil... Y temí su primera orden... ¡¡Entrad a palacio y sacad al regente!!. Me tembló el pulso. Miré al sargento directamente a los ojos y negué ligeramente... Intenté que entrara en razón, que depusiera las armas. Pero no lo hizo... Alzó su alabarda y así hice yo con la mía, Zhelion se lanzó a defenderme, parando a otros soldados que también custodiaban esa puerta. Al final, fue mi arma la que dio muerte a aquel sargento... Mi alma se quebró en ese momento. ¡Joder! No puedo, no quiero. Y sin embargo lo he hecho. He matado a un hermano, he matado a un compañero sólo por cumplir órdenes... No era un traidor, no era un criminal... ¡Sólo era un compañero! Joder...

Sacudí la cabeza con fuerza y pasé por encima de su cuerpo, abrimos las puerta del palacio y me adentré. Decidido, herido y con el sabor de la sangre recordándome que había hecho, fui directo al trono del regente. Allí estaba él, arrogantemente sentado... No recuerdo muy bien que le dije, pero puedo asegurar que no fue desde el respeto... Aunque hay una frase que si recuerdo que le dije "Derramar tu sangre me va a costar mucho menos que derramar la de mi compañero. ¡Levántate!". Asustado, Freya se levantó y fue detenido... Cuando la adrenalina abandonó mi cuerpo me pudo el peso de mi conciencia. Matar a aquel compañero me había marcado. Tiré mi escudo y yelmo al suelo. Necesitaba tiempo para mi mismo...

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