lunes, 12 de diciembre de 2011

Los mismos tragos

Ha pasado ya más de un mes desde que me senté de nuevo a pensar en todas mis cosas. Pero esto no significa que haya pocas cosas en que pensar, más bien todo lo contrario, tengo tantas cosas en mente ahora mismo que no tengo ni tiempo para organizarlas. Me gusta.

Tras la muerte de Rascrar, tuve un tiempo para charla con uno de sus hombres. Las palabras que intercambiamos fueron escasas, pero en esa brevedad se abrieron multitud de nuevos caminos y senderos. Mientras la sangre de Rascrar, aún caliente, bañaba el suelo, le propuse una alianza entre mi gente y sus norteños. Gray no accedió, pero si que aceptaría un segundo trato; un tratado de comercio entre ambos pueblos. Espero que pueda llevarlo a cabo, sería el primer paso para expandir los escasos límites de Angor y a la vez, paliar la escasez de hierro que sufrimos. Bien, es un paso.

Pero no sería todo, al poco tiempo de aquella batalla en el valle, Los batidores de Alexa abrieron de súbito las puertas de la muralla, anunciando por las calles de Angor, llamando a los hombres de armas y apremiando a voluntarios a unirse a una inminente batalla que tendría lugar en Picoferro. Un ejército orco avanzaba hacia ellos, sin nuestra ayuda, posiblemente esas cumbres dejarían de estar gobernadas por norteños.

Pronto se organizó un grupo de voluntarios y partimos hacia el lugar donde se encontraría el ejército que iría a interceptar a esos orcos, ese lugar sería el bosque de la viuda, cerca del lago. La orilla del lago estaba tomada por los orcos y debíamos ocuparla para cruzar, las tropas fueron organizadas y cargamos contra ellos. De la sinfonía de muerte y sangre surgió nuestra victoria; La playa era nuestra. Pero del mismo vino la toma de playa vinieron las salvas de catapulta. Aún así, había que cruzar el lago como fuera. Era una pesadilla táctica, pues no había más alternativa que cruzar ese lago... Muchos buenos hombres quedarían muertos en ese lago por el fuego de las catapultas. Yo no

Cuando las tropas se organizaron al otro lado de la batalla, es difícil saber que pasó realmente, la batalla fue bastante frenética, flechas y saetas volando sobre nuestras cabezas, los gritos de los orcos, mezclados a coro junto con los nuestros, compañeros agonizando en el suelo, mirándote a los ojos con la esperanza que le sacaras de allí... Era mi primera batalla la de aquel día... No flaqueé ni retrocedí, simplemente luché, a espada y escudo, a arco y flecha.

Las tornas pronto nos dieron ventajas y poco a poco, conseguimos hacer que los orcos retrocedieran, Niraley consiguió detener al caudillo orco lo suficiente como para que el resto de las tropas le diéramos muerte. Su muerte anunció el final de la batalla.


Muchos dieron su vida en este día, muchos llorarían las pérdidas. Pero su muerte no sería el vano. Sin duda esto ayudaría a agilizar las negociaciones que teníamos pendientes con Picoferro. Éste es el segundo paso.

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