Preparados, tras semanas de investigación, partimos con intención de encarar a Rascrar y hacerle frente en una embosca... Que ilusos fuimos. De todas maneras, de una forma alternativa, he de decir que mi plan funcionó. Mi plan sacaría a la luz a Rascrar, el oso. Y así lo hizo...
Nos encaminamos hacia el volcán, lugar que usaríamos para el duelo entre Rascrar y Khoran. Nos posicionamos, esperando poder tenderle una emboscada de la cual no podría salir. Que ilusos fuimos. En vez de eso, apareció otro tipo, también alto y musculado, norteño sin duda. Pero no era Rascrar. Bajó al volcán, intercambió unas palabras con Khoran. Aunque no lo escuché puedo imaginar que fue pues al poco Khoran subió, junto al tipo. Pensaba que Rascrar estaría solo, pero parece que tiene bastante respaldo, un error demasiado grande.
El lugar del duelo había cambiado, no sería donde nosotros queríamos; si no donde ellos querían... Aún así, Khoran parecía querer seguir adelante, así que no hay vuelta de hoja. Khoran era la punta de lanza de nuestro plan, aunque el plan ahora mismo estaba desbaratado, podríamos improvisar algo.
Aquel norteño nos condujo hacia un valle, hacia un campamento de gente curtida del norte. No teníamos ninguna elección ahora, estábamos rodeados y no sabíamos sus intenciones. Preguntaron primero por algún miembro de la Guardia, me presenté: Siggurd Weaver, dije. Liberaron entonces a dos de los Batidores de Alexa que se ve que no habían elegido demasiado bien sus escondites. Al menos sus cabezas seguían sobre sus hombros.
Después, preguntaron "¿¡Quien es Khoran!?", Khoran dio un paso al frente. Y pronto salió Rascrar, el oso, imponente, desafiante pero a la vez, cansado. "Chico" Dijo Rascrar.. Sabía que me decía a mi. Di un paso al frente y me le encaré. Entonces, se soltó el collar que adornaba su cuello, una pieza de hueso. Me lo lanzó y dijo "Era de mi hija" Negué. ¿Como podía pretender que tomara eso como pago de la vida de Jophrey? Volví a negar. "Pues pónselo en su tumba" Dije, aún estaba acojonado. Pero no podía aceptar eso... Me alejé y volví con el resto. Rascrar mostraría una sonrisa mientras me retiraba.
"¡Yelmos!" Gritó Rascrar. Khoran, con una sonrisa aún. Ansioso y excitado, sabiendo que no se enfrentaba a cualquiera, sabiendo que quizá, no volvería a ver de nuevo un amanecer, se caló el yelmo y alzó a Dama, la cual, brillando a la ténue de luz de la luna, anunciaba la inminente batalla.
¡Rascrar adopto posición de combate, súbitamente, arrastró su pierna izquierda hacia atrás, golpeó con su acero el suelo y trazó con la hoja un círculo, barriendo todo lo de delante, incluido a Khoran!. El Inmortal, esquivó el golpe moviéndose hacia un lado y dejó que Dama alcanzase la pierna adelanta del Oso en una perfecta y diestra estocada. El tremendo golpe hizo al Oso hincar su rodilla en el suelo, pero no seria suficiente, con redoblada fuerza el Oso contraatacó, llevó la espada desde el suelo hasta el costado de Inmortal, por suerte para nosotros, le golpeó con la parte plana. Aún así, la armadura del Inmortal duramente resistió el golpe y se deformó ante el impacto brutal de la espada. El Inmortal no se dejó intimidar por tal golpe, giró sobre si mismo, dejando un surco en el suelo a medida que Dama se deslizaba por él, alzó la espada en el momento que el giro encontró al oso, alzó a Dama y descargó su afilada furia sobre él. El Oso alzó su propia espada para interceptarlo y desviar el embate. En ese preciso momento, el Inmortal con un diestro giro de muñeca, hizo que Dama buscara el pecho del enemigo, sorteando la espada del Oso. El Oso llevó su brazo hasta Dama, haciendo que chocara con la cuchilla de la armadura. El inmortal lanzó una patada hacia la pierna donde antes Dama había besado son su filo, el Oso lo vió venir y sonrío "Mala elección" dijo. La patada del Inmortal golpeó en la dura armadura del Oso, este, aprovechando el desequilibrio del inmortal, puso todo su fuerza, levántandose a la vez que empujaba a Dama y a su dueño. El inmortal no se dejó vencer, durante un segundo, el Oso hizo que el Inmortal retrocediera, pero con redoblada fuerza el Inmortal sorprendió al Oso, haciéndole perder terreno y aprovechando el mismo momento lanzó un diestro golpe sobre la guarda de la espada del Oso, haciendo que esta cayera de sus manos.
El Inmortal matuvo la mirada al oso un momento, como penetrando en sus pensamientos, perforándole. El Oso levantó la mano de la cuchilla, esperando la inminente caricia de Dama. Pero esta no llegó, el inmortal sabía que tenía ventaja al no tener el Oso su espada y no se precipitaría. El Oso se alzó, embistiendo con el brazo de la cuchilla directo al yelmo del Inmortal, éste, para no perder la vista del Oso, apostó los pies firmemente en el suelo y recibió el impacto del Oso, descolocando el yelmo del Inmortal, dificultando su visión. El inmortal giró sobre si mismo, haciendo danzar a Dama en un baile mortal. El Oso paró a Dama con sus manos pero sufrío su caricia, hiriéndole las manos, a pesar de todo y demostrando una fortaleza impresionante, el Oso agarró a Dama y la separó de su dueño. Dama cayó al suelo, junto a la sangre del oso que pronto se fundió con la tierra.
Ambos contendientes se miraron de nuevo, sabían que estaban casi al mismo nivel, Khoran aún imbuido por la energía de la juventud mantenía el ritmo de Rascrar
"¡Y qué hay sin las armas!", gritó el Oso. El inmortal no se dejó intimidar ni vaciló, lanzó una patada hacia su costado que burló la guardia de su oponente, haciendo que el Oso se doblara sobre si mismo, escupiendo y exhalando. Tras un grito del Oso, dió un cabezazo al Inmortal, ambos yelmos se encontraron frente a frente, durante un instante el chillido metálico de ambos yelmos retumbó por todo el valle, algunas aves echaron a volar, advertidas por el peligro. El inmortal perdió el sentido un instante pero no flaqueó, barrió con su pierna al Oso y éste indefenso rodó por el suelo tratando de esquivar al iracundo Inmortal. El Inmortal le acosaba a patadas, apenas sin poder defenderse, el oso lanzó un puñetazo justo.. Justo "ahí". La mala suerte quiso que ese puñetazo diera en los mismísimos. En ese momento todos nosotros nos quedamos boquiabiertos, algunos pudimos sentir ese dolor como nuestro. El Inmortal se llevó las manos a sus partes mientras se doblaba de dolor.
Desconcentrado, con el sudor mezclándose íntimamente su sangre, recorriendo desde la frente hasta sus dedos para al final llegar al suelo, el Inmortal respiraba agitado, intentando captar cada bocanada de aire, sabía que ya no tenía la ventaja, pero eso no le hacía flaquear ni dudar, no podía permitírselo, pues si lo hacía, moriría. Eso lo tenía claro
El oso agarró su espada. El inmortal rodó por el suelo para alcanzar la suya. El oso vio venir el movimiento y lanzó una terrible estocada que alcanzó las costillas del inmortal, haciendo que alguna de estas se partieran, probando un dolor indescriptible al Inmortal y acercándole más derrota. Por suerte aún hacía honor a su nombre. El Inmortal agarró a Dama, esta se aferró a las manos de su dueño, ofreciendo su filo para el embate final.
El Oso comenzó el nuevo asalto, lanzo un ataque de abajo a arriba. El inmortal lo vio venir, consiguió esquivarlo con mucha dificultad pues el dolor le nublaba el juicio y burlaba sus sentidos. La esquiva le había dejado en posición ventajosa y Dama hundió su filo en las entrañas y saboreó la sangre del Oso una vez más, fue un golpe brutal y perfecto. Pero no seria el último. El Oso, sacando fuerzas de donde no las había, buscó a Dama con su espada, su contendiente lo vio venir, sorteó el golpe dejando que su enemigo se desequilibrara, pero no bastó, el Oso cambió la trayectoria de su espada y golpeó de lleno el yelmo del inmortal, haciéndolo añicos y aturdiendo a su dueño, sin dejar tiempo a represalias, hundió la espada en el pecho de Inmortal y salió de la misma forma. Malherido, demasiado cerca de las garras de la muerte y a pesar de todo en pie, haciendo honor a su sobrenombre. El Oso buscó de nuevo a Dama y esta vez la encontró, pero Dama Mortal, orgullosa, resistió el golpe. El siguiente golpe del Oso sería un cabezazo que impactaría de lleno, aturdiendo al Inmortal, después vino una patada que alejó a uno del otro.
"No está mal..." Atinó a decir Rascrar. "Nada mal... Para un viejo" fue la respuesta que obtuvo de Khoran, que sonreía y escupía sangre. "Creo que ha llegado la hora... De ver quien vive... Y quien muere.." Siguió Rascrar. Khoran asintió, unas cuantas gotas de sudor y sangre cayeron al suelo.
¿Qué dices, una embestida, honorable Khoran el inmortal?. Que así sea Rascrar el Oso.
Ambos contendientes, emplearon sus últimas fuerzas en este ataque. Khoran alzó a Dama, y cargó. Rascrar empuñó su espadón y cargó. Ambos se encontraron de frente, ninguno esquivó al otro. Ambas espadas probaron la sangre del rival, atravesándolos, rompiendo hueso y músculo a su paso. Durante un segundo, ni el mismo silencio se atrevió a decir una palabra.
Ambos cayeron al suelo y su sangre se fundió con el barro. Rascrar el Oso, muerto. Khoran el inmortal, no moriría este día.




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