miércoles, 30 de noviembre de 2011

¿Weaver?

El destino, caprichoso y elocuente, es un cabrón. Se guarda lo mejor o peor para cuando más duele. Es un cabrón. ¿Quien podía llegar a pensar esto, quien? Mi cabeza no para de darle vueltas. Además, me he destrozado la puta mano al pegarle a una pared, tengo dos dedos rotos y se supone que soy arquero. ¿Qué mierda he hecho? Y realmente, pensándolo fríamente, me debería dar igual, bastardo sigo siendo, sea o no él mi padre. Pero ¿Por qué ahora? Mia me ha contado que, a pesar de lo que yo pueda creer, Dalias quiere lo mejor para sus seres queridos. Hace dos años, cuando aún no era miliciano, cuando me arropaba el frío y sólo me alimentaba de sueños.. Ese podría haber sido el momento para ayudarme ¡Pero no ahora! Ahora no necesito de su ayuda... Y esa Mia es.. Una arpía, me ha mentido, lo se, ¡lo se!. Ella tambien lo sabía desde hacía tiempo. Arpía.

Y sigo pensando lo mismo, a pesar de que Mia me ha convencido de lo contrario. ¿Qué quiere Dalias de mi? ¿¡Qué quiere!? Dice que nada. ¿Como no va a querer nada? ¿Entonces no hubiera sido mejor dejarlo pasar?. Cuidar a sus seres queridos. ¿Yo, su ser querido? Por favor...

Voy a seguir siendo quien soy, esto no cambia nada. Espero que no se meta en mi vida, que no me de su mano, ni lo pretenda. Voy a mirar a otro lado, a Dalias no le conviene ser mi padre, y aunque a mi me podría venir bien ser su hijo. No lo acepto.

¿O quizás... debería?

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