(Hoy me he despertado con bastante apetito la verdad. Bueno, eso no diferencia mucho este día de los otros, pero veamos, esa tal Alexa ya tiene mi solicitud, sólo me queda esperar a que llegue el día, y espero que tan bueno sea el día como el resultado.)
Entonces caminé. Caminé hasta las carpas, lugar de reunión de la gente más variopinta que hace sus tratos o simplemente pernocta en Angor, seguro que allí, alguno podía necesitar algún tipo de servicio y sinceramente ya me daba igual el que fuera. Bueno, igual igual...
Pregunté un poco por la zona, la mayoría de la gente parece lo suficiente capaz para desenvolverse fácilmente sin la ayuda de nadie. Por suerte para mi, hubo una persona que me dio una de plata a cambio de llevarle los trastos y alumbrarle el camino con una antorcha. Y para más honor para mi, resulto ser ni más ni menos que Sir Dalias, caballero de la Santa Luz.
Sir Dalias tambien tiene muy buen ojo, le acompaña esa mujer salida de las historias más asombrosas del reino, Mia. Poco puedo decir de ella, pero por que las palabras se quedan cortas ante la realidad
He acompañado a Sir Dalias a unos cuantos sitios y hacer un par de recados, por el camino hemos tenido que lidiar con alguna alimaña sin mucha importancia. Al final ha sido un día duro, pero ha cumplido. Es bueno saber que la gente de alta cuna alberga buenas esperanzas hacia el pueblo.
Aunque agradezco lo de Sir Dalias necesito algo más estable, preguntaré a los portan armadura, suelen necesitar ayuda para llevarles los trastos, vestirles la armadura y cantarles sus nombres.
Parece que el destino me sonríe una vez más, he conocido a Sir Rodrec, me ha dicho que necesita un mozo que le atienda, lleve los tratos y le ayude en todo lo que necesite. Y yo conozco a una persona que necesita alguien que le mantenga, se llama Siggurd ¿Qué casualidad, no?
Durante toda una semana serví a Maese Rodrec en todo lo que necesitaba, a fin de cuentas toda mi vida he estado al servicio de otros, no es problemas atender las necesidades de uno solo. Tambien hemos compartido algunas lecciones de combate marcial, Sir Rodrec es un combatiente sin igual, fiero y letal con la espada.
Al igual que del maestro, tambien me he empapado de la gente que va con él, así he conocido a la señorita Nana, Milena, Niraley... Al menos mi maestro no es estúpido, se junta con buenas mujeres.
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