Respecto a mis obligaciones, son monótonas de momento. Si bien salgo a hacer la patrulla de Angor a Bergur o me quedo vigilando las murallas. Los peores días son los de hacer almacén o inventario, eso está claro... Pero dejando atrás las cosas de la vida diaria... Sophie se está destruyendo a si misma, desde aquella charla con la Sargento parece que no tiene motivos para vivir. No se los detalles, ni voy a preguntárselos, pero no quiero ver como echa al mar todo lo que es y podrá ser; A fin de cuentas, es mi amiga.
Elric y yo la llevamos a Bergur, a beber un poco, cenar, pasar la noche... Alejarla del día a día, mas solo conseguimos que se emborrachara, pues el problema persiste, se despertó igual que el día anterior, baja de ánimos. Tras desayunar volvimos hacia Angor, nos encontramos a Alexa en la muralla, y con ella fuimos al Regalo del puerto. Fue una situación incómoda, todos mirándonos unos a otros sin saber bien que hacer... Salí para despejarme un poco. Pensando un poco en que podía hacer para hacer que Sophie saliera de ese estado. No se me ocurría nada y sólo conseguía cabrearme a mi mismo por sentirme tan inútiles.. Volví al regalo y le pedí a Sophie que saliera.
Lo que hice aquí, a pesar de que no me arrepiento, va en contra de todo lo que se supone que soy la verdad. En cuanto Sophie salió por la puerta, me giré, cerré el puño y le di en plena mejilla, con todas mis fuerzas. Mientras mi puño se acercaba a su mejilla, mi consciencia me remetía.. ¿Qué haces? Realmente no tenía respuesta. Simplemente le dí. Sophie, sin inmutarse, se me quedó mirando. Yo estaba bastante sulfurado, fuera de mi. No soportaba ver como alguien como Sophie se hundía de esa forma.
Le dije que dejara de actuar como una cobarde, que estaba jodiéndose la vida, que había gente que dependía de ella. Claro, eso se lo dije entre gritos y berridos... En fin. Le dije lo que yo pensaba que me dirían en su situación. Sin más, volví a entrar a la posada y al poco me fui de allí.
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