Han pasado demasiadas cosas en poco tiempo, ha sido una semana muy complicada.
Fui por primera vez de maniobras con Alexa y otros dos milicianos, Sophie y Elric. No me ha dolido tanto el cuerpo en mi vida y sin embargo ellos parecían tan frescos, nos hemos arrastrado por barro y fango, lidiado con unas pequeñas bestias, que no por ello eran menos letales, metido en una cueva llena de pequeñas alimañas verdes, cientos de ellas, ha sido una batalla muy rara para mi. ¡Nunca había notado esta sensación! Estaba nervioso, ansioso, excitado. Pero creo que han quedado contentos con mi actuación. Aunque ellos son milicianos y yo aún nada. Tengo las manos en carne viva de tanto usar el arco.
Eso fue un día, hace poco se ha celebrado el juicio del aquel brujo, Mel. Sir Dalias es quien interrogó a al acusado, al final le quemaron, a fin de cuentas, era un brujo al no superar la prueba del fuego. A raiz del juicio, concretamente de la declaración de Maese Rodrec he decido que lo mejor era separarme de él, no sé si estar a su lado puede perjudicarme a la hora de bueno, entrar a la milicia. Lo peor de todo es que me jode bastante, siento que le he traicionado, esto es una mierda. Pero una mierda de las buenas, me siento fatal.
Al menos la semana acabó bastante bien, me han admitido en la milicia, justo después de dejar a Maese Rodrec. Debería estar contento, es el primer paso hasta el prestigioso cuerpo de la Guardia de Angor, pero aún me sigo sintiendo mal por haber dejado a Maese Rodrec. En fin, mañana vestiré el azul. Que no se me olvide darle las gracias a Lahos.
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