Y me veo algo abrumado por las circunstancias, intento hacer ver que no estoy preocupado pero... Lo estoy, y mucho. Se espera algo de mi y no se si voy a ser capaz de darlo, ya se que dudar no es el mejor método para ganar confianza pero, sinceramente, es lo que temo. Me veo abrumado.
Hacía tiempo que no podía al día mis pensamientos, desde que me ascendieron he tenido poco tiempo que invertir en mi mismo. El resto del tiempo lo entrego al ejército, entrenando milicianos o atendiendo cuestiones internas. Y hay una cosa sobre esto de entrenar milicianos... Estoy intentando transmitir lo que me enseñaron a mi. A pesar de que la disciplina es el pilar que sostiene el ejército, intento que cada uno de los soldados sepa pensar por si mismo, nunca dudaría de las órdenes de un superior, pero quiero que tengan iniciativa y además de ello, quiero que confíen en su compañero tanto como ellos mismo. Somos una unidad, somos un ejército y somos hermanos de armas. La confianza en el compañero debe existir. En verdad somos una familia aquí dentro. Intento transmitir eso a mis subordinados. ¿Estaré lográndolo?. Eso espero.
Desde hace un tiempo en el cuartel han corrido rumores, y no me extraña, últimamente la ciudad es, aunque esté oculto, un pequeño caos. Muchos ciudadanos se agolpan delante de palacio, muchos lo emprenden a pedradas. Supongo que si yo no formara parte del ejército haría lo mismo, nuestro regente y todo lo que le rodea está podrido. Por suerte, creo, entre los nuestros se encuentra Ufforil, tengo plena confianza en nuestro general, se que no se dejaría, o eso espero mejor dicho, influenciar por esa podredumbre. Y el otro día, cuando las gentes se agolparon en el palacio, demostró ser una persona de honor. Espero que eso sea suficiente. Espero que Villancourt se de cuenta de que debe ceder el báculo de mando a alguien que pueda orquestar esta ciudad. Si no, me temo lo peor. Y en ese caso, estoy en el peor bando para temer lo peor.
El tiempo corre y queda poca arena en el reloj.

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